Los canalones son un elemento imprescindible en la protección de su vivienda o edificio. Su función es simple pero crucial: recoger el agua de la lluvia del tejado y desviarla lejos de la estructura, cimientos y fachadas. Pero, ¿sabe con qué frecuencia debe limpiarlos? Desde Raver, empresa de trabajos verticales en A Coruña, le damos la respuesta.
La frecuencia ideal: dos veces al año
Como norma general, la limpieza de canalones debe llevarse a cabo, al menos, dos veces al año. Esta pauta se establece para coincidir con las temporadas en las que hay mayor caída de hojas y residuos:
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Finales de otoño (o principios de invierno). Tras la caída masiva de las hojas de los árboles cercanos. Es el momento más importante para asegurar que los canalones estén libres antes de la temporada de lluvias y heladas.
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Finales de primavera (o principios de verano). Para eliminar los restos de polen, pequeñas ramas, nidos y otros residuos acumulados durante el invierno, preparándolos para las tormentas estivales.
Factores que influyen en la necesidad de limpieza
La periodicidad mencionada es una recomendación estándar. Sin embargo, en función de su ubicación y entorno, podría necesitar limpiezas más frecuentes:
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Proximidad a árboles. Si su propiedad está rodeada de árboles, sobre todo si son coníferas o especies de hoja caduca, la acumulación de residuos será mucho mayor. En estos casos, podría ser necesaria una tercera o incluso cuarta revisión anual.
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Historial de obstrucciones. Si ya ha sufrido desbordamientos o atascos, es señal de que la frecuencia actual no es suficiente o de que existen problemas estructurales subyacentes.
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Tipo de tejado. Los tejados con mucha pendiente o con tejas que desprenden material fino (arena o gravilla) también pueden contribuir a una acumulación de sedimentos más rápida.
Los riesgos de un canalón obstruido
No limpiar los canalones a tiempo conlleva serios riesgos para la integridad de su inmueble. El agua estancada o desbordada puede provocar:
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Daños en la fachada. La humedad termina por ocasionar manchas, deterioro del mortero y aparición de moho y musgo.
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Problemas en los cimientos. El agua que cae directamente al pie de la estructura se filtra, debilitando potencialmente los cimientos.
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Desbordamientos en el tejado. Si el canalón está completamente atascado, el agua puede retroceder bajo las tejas, causando filtraciones internas en el edificio.
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Peso extra. El agua retenida junto a la suciedad supone un peso adicional que puede dañar o descolgar la estructura del canalón.
Limpieza de canalones en A Coruña
En Raver disponemos del equipo y la experiencia necesarios para acceder a cualquier altura de forma segura, garantizando una limpieza de canalones exhaustiva que elimine no solo las hojas, sino también el cieno, el musgo y cualquier obstrucción en las bajantes. Contáctenos para asegurar la protección de su propiedad antes de que llegue la próxima temporada de lluvias.